¿Estamos apoyando a nuestros hijos deportistas o viviendo nuestros propios sueños a través de ellos?
¿Estamos apoyando a nuestros hijos deportistas o viviendo nuestros propios sueños a través de ellos? La diferencia entre acompañar y presionar puede ser muy pequeña. A veces, con la mejor intención, los padres terminamos colocando sobre los hombros de nuestros hijos expectativas que no les corresponden. Hay una escena que se repite en muchas canchas, gimnasios y campos deportivos de nuestro país. Un joven termina de competir. Está cansado, quizás frustrado porque cometió un error o porque su equipo perdió. Busca con la mirada a sus padres, esperando encontrar una sonrisa, un abrazo o una palabra de tranquilidad. Pero, en lugar de eso, escucha: «¿Por qué no hiciste lo que te dijo el entrenador?». «Tenías que haber aprovechado esa oportunidad». «¡Tú puedes hacerlo mejor!». «Con todo lo que hacemos para que entrenes, tienes que demostrarlo en la cancha». Son frases que pueden surgir de la preocupación, del entusiasmo o incluso del deseo sincero de ayudar. Ningún padre quiere ver suf...